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miércoles, 2 de marzo de 2011

Reflexiones de Humberto Maturana (II)

"Toda reflexión trae consigo un cambio de mirada"
"El acto de reflexión es increíblemente potente: es un acto de soltar"

Éstas, son algunas de las reflexiones que pueden encontrar en esta entrevista que le realizaron a Maturana en España, acerca de distintos aspectos de su filosofía. 

¿Y a ustedes cuál les llamó más la atención?

miércoles, 16 de febrero de 2011

La Comunicación

Mucho se ha dicho sobre comunicación humana: quién no recuerda al emisor, receptor, los canales de la comunicación, las barreras que surgen, la formalidad e informalidad de la comunicación, ¿pero alguien se puso a profundizar un poco más sobre el tema? ¡Los desafío a ir más allá de lo conocido!
Los seres humanos no somos todos iguales pero lo que a todos nos caracteriza es que vivimos comunicándonos: nos comunicamos cuando salimos a la calle a comprar algo, nos comunicamos con nuestros jefes, con nuestros subordinados, nos comunicamos en una cena con amigos, con la persona que nos recibe el vehículo en el estacionamiento, con nuestra pareja, con nuestros hijos, con los amigos de nuestros hijos. Y no sólo nos comunicamos de forma presencial, sino que también lo hacemos a través de la tecnología, como ser el chat, el mail, el celular y así sucesivamente.
Vivimos comunicándonos y cuando nos comunicamos hablamos y escuchamos; la novedad para algunos es que el hablar y el escuchar no es lo mismo, sino que son fenómenos distintos. Erramos en suponer que todo lo que decimos es escuchado de la forma en que lo decimos.
Nos pasa en la cotidianeidad que hablamos y sin darnos cuenta, en ese hablar muchas veces emitimos juicios de valor respecto de las cosas o respecto de otro y creemos que esos juicios de valor son reales, sin darnos cuenta, dado que hablamos en “automático”, que esos juicios son nuestra forma de ver las cosas, la forma en que estamos interpretando al otro o a las circunstancias que nos rodean. Lo mismo desde la escucha, cuando escuchamos lo hacemos desde nuestra experiencia, desde nuestra educación, desde nuestros principios y aquí es donde aparece el desafío de la comunicación y donde muchas veces aparecen “ruidos”.

-  Pero cómo… si vos me dijiste que llegabas temprano y son las 21 Hs.!!!!
-  Si y...?, es temprano para mí!

Para comunicarnos es necesario saber que tanto al hablar como al escuchar se ponen en juego subjetividades y dentro de éstas, nuestras formas de interpretar las circunstancias. Vivimos en mundos interpretativos, es imposible no interpretar, la cuestión es si en esas interpretaciones estamos abriendo posibilidades en lo inmediato y a futuro o las estamos cerrando, tanto sea para nosotros mismos como para otro.
Comunicarnos efectivamente implica hablar responsablemente, sabiendo que nuestro decir produce consecuencias en el entorno y escuchar comprometidamente, sabiendo que desde el compromiso de mi escucha, serán los resultados que obtenga.
Las empresas, las familias, los colegios, las clínicas, entre otras organizaciones, todas constituyen redes comunicacionales, donde se ponen en juego ambos fenómenos: HABLAR Y ESCUCHAR. Dependiendo de cómo sean esas conversaciones, será la cultura que tenga ese colegio, esa clínica, esa familia, esa empresa y la forma de producir sus resultados.

lunes, 31 de enero de 2011

"A esta altura de mi vida"

Hace dos años me encontraba en una etapa de mi vida cómoda, realmente cómoda: muchos años de trabajo me habían dado la tranquilidad económica que deseaba y reconocimiento en mi círculo laboral, todo sin mayores sobresaltos.
“A esta altura de mi vida….. a esta altura de mi vida….”; comencé a pensar en esto bastante seguido. ¿A qué me refiero exactamente cuando me digo ”a esta altura de mi vida”?: ¿que ya está bien? ¿que me estoy poniendo viejo? ¿que es mejor disfrutar lo que tengo en vez de proyectar?
Así fue como después de preguntarme y replantearme todos esos aspectos de mi vida, empecé un camino distinto. De hecho puedo recordar exactamente cuál fue el episodio que me proyectó hacia lo que hoy estoy siendo y tan feliz me hace.
Estaba dando un curso para empresarios, tarea que hacía compatible con mi actividad anterior, y el día que comenzamos les presenté el programa: el mismo contaba de 10 puntos que veríamos a lo largo de los cuatro meses. En realidad, el PPT solo mencionaba 9, el último estaba deliberadamente vacío con la intención de que lo eligieran ellos y aprovechar así para que se conocieran y llegaran a un primer acuerdo.
Me retiré del salón con la consigna de que al regresar, ellos me dirían cuál sería el punto numero 10. Pocos minutos después regresé al salón, quería ver como iba el debate pero para mi sorpresa, el punto ya estaba elegido: “Calidad de Vida”. Once empresarios, en cinco minutos habían elegido el último punto, de común acuerdo y votación unánime.
Durante esos cuatro meses, todas las semanas nos tomábamos un momento del curso y veíamos Calidad de Vida desde una filosofía ontológica.
Observé con asombro y una profunda alegría lo que significaba para mí dar cursos de capacitación en coaching ontológico, nada disfrutaba más que eso y lo descubría “a esta altura de mi vida”,  a los 53 años.
Hablando con un amigo le comenté: - ¿sabes? tengo ganas de dedicarme a esto como primera actividad, es realmente lo que mas disfruto. – Daniel – me contestó- ¡¡¿¿Vas a cambiar a esta altura de tu vida??!!

Hace dos siglos atrás un hombre de 50 años era un hombre viejo. Hoy el mundo cambió, las perspectivas de vida son muy superiores a lo que eran, la calidad de vida aumentó gracias a la evolución de la medicina  y el resurgimiento de  terapias alternativas como posibilidad.
Hoy interactúo con gente de 70, 75 años de manera cotidiana, muchos de ellos en plena actividad y con una lucidez que sorprende. O sea que si la vida no me hace ninguna travesura importante, ¿cuántos años quiero estar activo?, me pregunté. La respuesta fue por lo menos hasta los 75.
Veamos entonces…. si tengo 53, ¿me quedan 22 años más? Parecen muchos aunque, en son de ser honesto, me resulta difícil imaginarme cuánto puedo hacer en 22 años hacia delante así que, para entenderlo mejor, en vez de ponerme 22 años lo que hice fue sacármelos. Y al sacarme 22 años llegué a los 31; o sea, tengo otra vez el tiempo que tuve de los 31 hasta ahora, ¡Ahora si que puedo dimensionar todo lo que tengo por delante!: otra vida… “a esta altura de mi vida”.

Elegí y hoy formo coaches en mi propia escuela junto a mi socio José; doy capacitaciones en empresas aquí y en el exterior y, en son de ser sincero, mi calendario para el 2011 esta prácticamente completo; espero un hijo para fines de abril, principios de mayo y todo gracias a que vi que “a esta altura de mi vida”, yo elijo como vivirla.

¡¡Vamos a ser felices!!

Si la vida es un juego ¿qué voy a elegir hacer con ella?
Creo que cuanto antes una persona elige como jugar su vida, antes llega a la meta que se proponga. El camino de la vida esta lleno de sorpresas: algunas buenas, otras no tanto y algunas malas, la cuestión es que hacemos con cada una de ellas, cuánto nos afectan y durante cuánto tiempo.
Lo que observé en mí fue que cuando empecé a distinguir qué cosas me hacían verdaderamente feliz, comencé a ser  feliz. En otras etapas de mi vida esto no estaba muy claro y descubrí que en realidad no estaba claro porque nunca me lo había planteado, no era que las cosas que me hacen feliz no estuvieran ahí, sino que yo no lograba distinguirlas.
Esto me llevó a varias reflexiones: en mis momentos de ceguera buscaba ser feliz como si la felicidad fuera tangible, como si fuera un lugar al cual llegar.
Para buscar la felicidad debía partir de algo que no observaba en su momento: “ lo que tengo no es”, no seria lógico que buscara algo que ya poseía. Pero sin darme cuenta, desvalorizaba lo que tenía obsesionado en buscar un intangible que nunca llegaría de afuera porque sencillamente habitaba dentro de mí.
Distinguir las cosas que me hacían feliz cambió mi vida radicalmente. Y con esto no quiero que se interprete que todo lo que me pasa en el camino me gusta ¡por favor! la enorme diferencia es que yo elegí jugar la vida para ser feliz y convertí esto en mi compromiso más importante.
El juego de la vida es maravillosamente misterioso, nadie puede decirnos cuando terminará. Sin embargo cómo jugarlo, es una elección que depende de cada uno.

¿Te preguntaste últimamente cuales son las cosas que te hacen feliz?      

La civilización empática

RSA Animation produjo este video atravesado por la certeza de que los seres humanos estamos conectados para la sociabilidad. Es un llamado a la reflexión y a la acción  para que nos pensemos como seres humanos como una familia extendida. 


¿Es posible entonces que podamos realmente ampliar nuestra empatía a toda la raza humana - como una familia extendida-, a nuestras criaturas semejantes - como parte de nuestra familia evolutiva- y a la biósfera -siendo nuestra comunidad común-?

martes, 25 de enero de 2011

Una "charla de café"

Hace unos días mientras caminaba por Capital Federal, en la esquina de Corrientes y Uruguay me encontré con Carlos, un cliente al que estaba asistiendo en esos momentos llevando adelante un curso de habilidades gerenciales para sus distintas sucursales.

- Hola Daniel! mira qué casualidad encontrarte acá. Justamente andaba con ganas de hablar con vos. ¿Tenés tiempo para un café?
- Hola Carlos, dale si. Vengo a una reunión y llegué un rato antes.

Nos dirigimos al café que se encontraba exactamente en la esquina, nos sentamos y me preguntó:
- ¿Daniel cómo ves a mi gente?
- ¿A qué te referís  exactamente?
- A cómo los ves. ¿Te parece que esto va a funcionar?
- Carlos…
- … ¿si?
- No tengo ni idea. ¿Y vos que pensás ? ¿Va a funcionar?
- Mirá Daniel, la verdad es me parece que no, veo a la gente muy resistente a los cambios, después del primer curso los vi un poco mejor pero no me alcanza.
Ya lo hablé con ellos, vos sabes que soy muy directo. Fui y les dije la verdad.
- ¿A que verdad te referís?
- A que no creo que esto funcione. Prefiero decírselos ahora para que sepan cómo pienso, sin vueltas.
- ¿Y cómo se quedaron ellos?
- Tendrías que haber estado ahí, se quedaron mudos jaja por primera vez no me contradijeron. Les dije: “la verdad que en realidad accedí a hacer estas capacitaciones porque ya no se qué más hacer para que  se despierten”.
Por eso quería hablar con vos ¿entendés?
- No, no entiendo
- ¿Qué es lo que no entendés?
- No entiendo porqué hacés algo en lo cual no crees; no entiendo que si los viste mejor después del primer curso, en vez de decirles que los veías mejor fuiste a decirles que no creías en eso; no entiendo a que te referís cuando decís que no sabés qué hacer para que se despierten; no entiendo. ¿Podés explicármelo un poco más?

Carlos se quedo callado, mirándome.

- Daniel vos sabes que soy un tipo jodido, no tengo pelos en la lengua y si no les gustó lo que les dije como vos decís, ¡que se hagan cargo!
-Carlos, ¿qué sentís que generaste en ellos en ese momento?
- Los puse en su lugar.
- A ver, no sé si los pusiste o los sacaste, habría que preguntarle a ellos, pero en realidad te pregunté otra cosa. Te dije:  ¿qué sentís que generaste en ellos?
- (Silencio)… me parece que nada  bueno ¿no?

Justo en ese momento sonó mi celular. Era Martín,  un colaborador cercano con el que estábamos trabajando en un proyecto importante. Así que le pedí disculpas a Carlos y atendí:
- Hola Martín ¿cómo están las cosas?. Le dije que estaba con un cliente y que si no tenía inconveniente, quería ponerlo en altavoz.  Martín accedió
- Y… las cosas van despacio. Ayer entregué el informe que me pidieron, ¿te llegó la copia?
- Si y la verdad es que el informe me pareció muy bueno. Estás haciendo  un gran trabajo y estoy orgulloso que formemos parte del mismo equipo. La verdad Martín es que estoy muy conforme, quería decírtelo.
- Gracias Daniel, en serio, trabajé mucho y todavía no terminé. Me pidieron que ampliara el informe y quería saber si podías darme una mano.
-Claro, te propongo que nos veamos mañana temprano, podemos desayunar en la oficina ¿qué te parece?
- Me parece bien, yo llevo las facturas jefe y gracias.

Colgué, Carlos me miraba en silencio.

- Tenías la llamada preparada ¿no?
- Si ni siquiera sabía que íbamos a encontrarnos. ¿Por qué me decís esto, qué se te disparó con esta conversación?.
- Pensaba que esa es la relación que me gustaría generar con mi gente.
- Decime: la forma en la que te estas relacionando, ¿te ayuda a generar esa relación que tanto decís querer tener con ellos?
- Sabes que no
- Yo no sé, por eso te pregunto, es algo en lo podrías trabajar si querés. Te agradezco el café ya es hora de que vaya yendo a mi reunión ¿Vos te quedás?
- Si… quiero hacer algunas llamadas a mi gente. Voy a ver si puedo coordinar y desayunar mañana con ellos… gracias,  te llamo.

-Ok…. Carlos fíjate, capaz que podes llevar las facturas vos ¿no?

Me quede pensando en esta conversación y quería compartirla con ustedes.  Lo que  veo en ocasiones en las empresas es que los propios directivos no ven a su gente como  posibilidad y los tratan desde ese lugar: sin darse cuenta generan el contexto exacto para confirmar su teoría.

El  líder tiene la responsabilidad de sacar lo mejor de su gente y lograr que ellos confíen tanto en ellos, como en él.