sábado, 5 de febrero de 2011

Humberto Maturana: El trabajo dignifica: ¿dignifica? ¿dónde? ¿cuándo?

“El trabajo dignifica al hombre” se dice. Y el trabajo ¿dignifica también a la mujer? Tal vez el trabajo dignifica al ser humano. La leona que caza un antílope ¿trabaja? El pintor que disfruta pintando un cuadro ¿trabaja?; y la mujer que da de mamar a su bebé ¿trabaja? Tal vez el trabajo que dignifica es el que implica una remuneración que proporciona quién se beneficia con el trabajo de otro, en circunstancias que esa remuneración constituiría el aporte de energía que permitiría a ese otro y su familia vivir dignamente. Las personas cualesquiera sea su sexo o color quieren vivir dignamente, esto es, de una manera que no les avergüence, que no sientan que tienen que ocultar, que no les genere resentimiento social, … de una manera, en fin, en la que no viven la amargura de faltarse el respeto a sí mismos.
La historia de la humanidad ha consistido en una continua generación y transformación de mundos en los que los seres humanos como personas nos hemos hecho progresivamente más y más interdependientes en la producción de nuestros medios de subsistencia. Y esto como el resultado de un convivir en una red recursiva de servicios recíprocos con los cuales se satisfacen nuestras necesidades vitales de modo que ya no podemos existir simplemente como habitantes de una biosfera que no nos puede sostener sin los artificios de lo que hacemos para producir todo lo que necesitamos en nuestro vivir biológica-cultural. En fin, ¿vivimos y convivimos en un antroposfera reflexiva, mística, estética, científica, tecnológica y … ¿ética?, que genera el flujo recursivo de energía que necesitamos todos las personas para un vivir digno?
¿Vivimos y convivimos así? ¿Vivimos y convivimos en una red cerrada de servicios recíprocos que constituyen una red cerrada de coordinaciones de haceres, sentires, emociones y el flujo de energía necesario para nuestro vivir digno como personas? Si vivimos así entonces tal vez no baste con decir que “el trabajo como servicio remunerado dignifica a las personas que lo realizan”; tal vez debamos decir que “el participar en el flujo de energía que remunera con la remuneración adecuada los servicios de convivencia que aceptamos dignifica a las personas que lo hacen.”
Una comunidad humana que hiciese posible ese vivir-convivir en armonía dinámica con la biosfera en una unidad coherente antroposfera-biosfera, sería una comunidad generadora de bien-estar que como una obra de arte cambiante genera y conserva continuamente la dignidad humana en la creación continua de ese vivir-convivir.
¿Será esto posible? ¿Será posible que queramos convivir así en la libertad creativa del mutuo respeto de un presente cambiante continuo que quiere conservar ese vivir? ¿Será posible crear cotidianamente un convivir en el que el trabajo dignifique al las personas y no las sumerja en el resentimiento de saberse continuamente abusado, o en la vergüenza íntima de tener que esconder el saberse abusador?
Para hacer esto o cualquier otra cosa tenemos conocimientos e imaginación creativa. ¿Queremos hacerlo? Y si no queremos hacerlo, ¿qué adicción nos detiene? ¿por qué no queremos hacerlo?
La nota original aqui.

1 comentario:

  1. Que sucederia en caso que el trabajo no genere dignidad?
    Cuales el sentimiento o sensaciones que se crearian en las personas?

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