lunes, 28 de febrero de 2011

Norberto Levy: La Sabiduría de la Emociones

La Sabiduría de las Emociones (1999) fue el segundo libro de Norberto Levy. Lo que más nos gustó fue el lugar que Levy le otorga a las emociones, las cuales ya no están negadas sino legitimadas para convertirse en una herramienta que nos ayuda a distinguir qué nos pasa, dónde estamos y qué queremos. En palabras del propio Levy "Las emociones consideradas conflictivas por nuestra sociedad son en realidad valiosas señales que remiten a problemas latentes. Por eso, escucharlas y dejarse orientar por ellas implica convertirlas en un instrumento productivo. Así, el miedo señala una desproporción entre una amenaza y los recursos con que se cuenta para resolverla, el enojo es el resultado de un deseo frustrado por algún obstáculo, y el sentimiento de culpa indica que hemos transgredido alguna norma de nuestro código moral. Sólo si aprendemos a interpretar adecuadamente la información que nos aportan estas emociones “negativas”, podremos llegar a aprovecharlas para localizar los problemas subyacentes y empezar a actuar para solucionarlos".


¿Qué les pareció?

Ken Robinson: Cambiando los paradigmas de la Educación

Hoy empezaron las clases y nos pareció interesante traerles este video de Sir Ken Robinson, un especialista británico en educación y creatividad, que revisa el estado actual de cosas y sostiene que hoy por hoy la sociedad obliga a los chicos a atravesar el proceso de educación "anestesiados" en vez de aprovechar los recursos que hoy por hoy los rodean para convertirlos e lo mejor que pueden ser, desde su propia individualidad.
Así, revisa el origen de esta forma de educar y se pregunta: ¿Podría ser diferente?

Nos pareció una mirada interesante, ¿y a ustedes?

Empowerment: potenciación y emponderamiento


Hoy por hoy no son sólo las organizaciones las que están en un proceso de revolución sino todas las personas implicadas en los procesos de producción de aquellas. Esto sugiere una nueva forma de administrar la empresa: el empowerment: donde se integran todos los recursos y a su gente, haciendo uso de una comunicación efectiva y eficiente para lograr los objetivos de la organización.

"Empowerment es donde los beneficios óptimos de la tecnología de la información son alcanzados. Los miembros, equipos de trabajo y la organización, tendrán completo acceso y uso de información crítica, poseerán la tecnología, habilidades, responsabilidad, y autoridad para utilizar la información y llevar a cabo el negocio de la organización."

Esta herramienta reemplaza la vieja jerarquía por equipos auto dirigidos, donde la información se comparte con todos. Los empleados tienen la oportunidad y la responsabilidad de dar lo mejor de sí; lo que se requiere es una fuerza motivadora que vigorice a la gente, una guía para la acción. A esto se le conoce como ZAPP.
El ZAPP consiste en delegar autoridad y darle responsabilidad a los empleados. Pero el compartir la responsabilidad con la gente no significa abandonarla sino convertirse en un administrador inteligente.

PARA INTEGRAR A LA GENTE HACIA EL EMPOWERMENT
HAY TRES ELEMENTOS IMPORTANTES A FORTALECER

* Las relaciones: deben ser efectivas para el logro de los objetivos propuestos en el trabajo y sólidas para que permanezcan en el tiempo y no dependan de un estado de ánimo volátil.
* La disciplina:  Es fundamental fomentar el orden –que la gente pueda trabajar en un sistema estructurado y organizado para desarrollar sus actividades adecuadamente- y definir claramente los roles, determinar perfectamente el alcance de las funciones de la gente, sus responsabilidades, sus funciones para que el personal siempre sepa dónde está parado.
* El compromiso: debe ser congruente y decidido en todos los niveles y promovido por los líderes y agentes de cambio. Esto incluye: 1) la lealtad, ser leales a nuestra propia gente, para que ellos lo sean con nosotros; 2) la persistencia, perseverar en los objetivos, en las relaciones en el trabajo, para que nuestra gente lo viva y lo haga de la manera en que se lo transmitimos; 3) y por último, la energía de acción, que es la fuerza que estimula y entusiasma y que convierte a la gente en líderes vitales.
Para implantar el sistema de empowerment en una empresa es necesario que haya un cambio en la cultura de trabajo, una filosofía de acción, y para esto es imperioso que se aprenda a trabajar en equipo. Con la canalización de energías para un objetivo común, se logra que se hagan las cosas que no se pueden realizar individualmente, y a esto se le llama sinergia.
La sinergia implica que las acciones simultáneas de entidades separadas, tienen en su conjunto un efecto total mayor que la suma de sus efectos individuales. Y esta existe verdaderamente cuando todas las áreas del negocio se dirigen hacia el mismo objetivo. Esto es indudablemente el reto al que los administradores se dirigen en nuestros días.

Zanahorias, huevos y café

Me contaron que una hija se quejaba con su padre por los infortunios de su inexperta vida; no sabía qué ni cómo hacer para seguir adelante.

Estaba cansada de luchar en vano; cuando solucionaba un problema, enseguida aparecía otro. 

Su padre era cocinero y hombre de pocas palabras. Después de escuchar los lamentos reiterados de su hija esa mañana, llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Prontamente estaban hirviendo. En una de ellas colocó zanahorias, en otra huevos y en la última granos de café.


La muchacha se preguntaba por las intenciones de su padre que no alcanzaba a comprender. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un pote; luego hizo lo mismo con los huevos y por último coló el café y lo puso en otro recipiente. Luego preguntó: 
- "¿Qué ves?" 
- "Zanahorias, Huevos y Café", fue la respuesta inmediata.

El cocinero pidió a su hija que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y observó que estaban blandas. Luego le dijo que tomara un huevo y lo rompiera; al quebrar la cáscara se dio cuenta de que estaba duro. Luego le señaló que probara el café y al gustarlo disfrutó de su rico aroma.
La joven preguntó: - "¿Qué significa todo esto?".
Él entonces explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Sin embargo los tres habían respondido de manera totalmente diferente.
La zanahoria cedió su dureza por blandura; el huevo cambió fragilidad por firmeza; solamente los granos de café lograron transformar el color y el sabor del agua.
El cocinero agregó: - "Dime querida, cuando la adversidad golpea tu puerta ¿Cómo le respondes? ¿Eres zanahoria, huevo o un grano de café?".

Cuantas personas que se jactan de su dureza se dejan vencer ante la primera contrariedad! Otras en cambio inesperadamente, pareciendo débiles, se fortalecen en los conflictos; muy pocos, en cambio, son capaces de TRANSFORMAR el observador que estaban siendo.
En vez de maldecir la temperatura del agua podríamos investigar la calidad de nuestra respuesta. 

sábado, 19 de febrero de 2011

¿Qué es el ser humano?: el documental de Rafael Echeverría

“La humanidad está atravesando una crisis de sentido”, bajo esta hipótesis el filosofo chileno Rafael Echeverría decide abordar la crisis de la ética que él observa extendida en todos los dominios de la vida.
El documental es el intento de responder ontológicamente esa pregunta: ¿Qué es el ser humano?



¿Ustedes creen que lo logró?
Fuente original aquí

jueves, 17 de febrero de 2011

El Miedo, por Roberto Pérez

El viernes pasado publicamos en el blog un artículo de Norverto Levy acerca de "la dignidad del miedo" y la verdad es que nos pareció un tema demasiado rico como para hacer solamente una mención al respecto. Así que hoy les traemos un video del Dr. Roberto Pérez quien nos brinda una mirada diferente sobre las distintas áreas de la conciencia, su interactividad y cómo liberar los obstáculos que se interponen para lograr un proceso de integración de la conciencia permitiendo a la persona sentirse más completa. 


"El arte de vivir no es  no tener miedo, sino aprender a reconocerlo"

miércoles, 16 de febrero de 2011

La Comunicación

Mucho se ha dicho sobre comunicación humana: quién no recuerda al emisor, receptor, los canales de la comunicación, las barreras que surgen, la formalidad e informalidad de la comunicación, ¿pero alguien se puso a profundizar un poco más sobre el tema? ¡Los desafío a ir más allá de lo conocido!
Los seres humanos no somos todos iguales pero lo que a todos nos caracteriza es que vivimos comunicándonos: nos comunicamos cuando salimos a la calle a comprar algo, nos comunicamos con nuestros jefes, con nuestros subordinados, nos comunicamos en una cena con amigos, con la persona que nos recibe el vehículo en el estacionamiento, con nuestra pareja, con nuestros hijos, con los amigos de nuestros hijos. Y no sólo nos comunicamos de forma presencial, sino que también lo hacemos a través de la tecnología, como ser el chat, el mail, el celular y así sucesivamente.
Vivimos comunicándonos y cuando nos comunicamos hablamos y escuchamos; la novedad para algunos es que el hablar y el escuchar no es lo mismo, sino que son fenómenos distintos. Erramos en suponer que todo lo que decimos es escuchado de la forma en que lo decimos.
Nos pasa en la cotidianeidad que hablamos y sin darnos cuenta, en ese hablar muchas veces emitimos juicios de valor respecto de las cosas o respecto de otro y creemos que esos juicios de valor son reales, sin darnos cuenta, dado que hablamos en “automático”, que esos juicios son nuestra forma de ver las cosas, la forma en que estamos interpretando al otro o a las circunstancias que nos rodean. Lo mismo desde la escucha, cuando escuchamos lo hacemos desde nuestra experiencia, desde nuestra educación, desde nuestros principios y aquí es donde aparece el desafío de la comunicación y donde muchas veces aparecen “ruidos”.

-  Pero cómo… si vos me dijiste que llegabas temprano y son las 21 Hs.!!!!
-  Si y...?, es temprano para mí!

Para comunicarnos es necesario saber que tanto al hablar como al escuchar se ponen en juego subjetividades y dentro de éstas, nuestras formas de interpretar las circunstancias. Vivimos en mundos interpretativos, es imposible no interpretar, la cuestión es si en esas interpretaciones estamos abriendo posibilidades en lo inmediato y a futuro o las estamos cerrando, tanto sea para nosotros mismos como para otro.
Comunicarnos efectivamente implica hablar responsablemente, sabiendo que nuestro decir produce consecuencias en el entorno y escuchar comprometidamente, sabiendo que desde el compromiso de mi escucha, serán los resultados que obtenga.
Las empresas, las familias, los colegios, las clínicas, entre otras organizaciones, todas constituyen redes comunicacionales, donde se ponen en juego ambos fenómenos: HABLAR Y ESCUCHAR. Dependiendo de cómo sean esas conversaciones, será la cultura que tenga ese colegio, esa clínica, esa familia, esa empresa y la forma de producir sus resultados.

martes, 15 de febrero de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

¿Quién detiene tu crecimiento?

Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción un enorme letrero en el que estaba escrito:

"Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de usted en esta empresa. Está invitado al velatorio en el área de deportes".

Al comienzo, todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros, pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba impidiendo el crecimiento de sus compañeros y la empresa. La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a los de seguridad para organizar la fila en el velatorio.

Conforme las personas iban acercándose al ataúd, la excitación aumentaba: ¿Quién será que estaba impidiendo mi progreso? ¡Qué bueno que el infeliz murió!

Uno a uno, los empleados agitados se aproximaban al ataúd, miraban al difunto y tragaban seco. Se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio, como si les hubieran tocado lo más profundo del alma.

Pues bien, en el fondo del ataúd había un espejo, cada uno se veía a si mismo.

Luego de esta lectura:

¿Te sentís identificado/a?
¿Alguna vez sentiste que hagas lo que hagas en tu empresa, en tu familia, en tus relaciones, no te tenían en cuenta? ¿Es alguien el responsable de mi fracaso?
¿Qué pasaría si cambio yo? ¿Me sentiría mejor?

Solo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: ¡TU MISMO!... Tú eres la única persona que puede hacer una revolución en tu vida. Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida, y tú eres la única persona que se puede ayudar a sí mismo.

Tu vida no cambia cuando cambia tu jefe, cuando tu empresa cambia, cuando tus padres cambian, cuando tu pareja cambia. Tu vida cambia... Cuando tú decides cambiar.  Eres el único responsable por ella!


Gracias a la Lic. Noelia Caridad por su colaboración.

sábado, 12 de febrero de 2011

Gladiador

Otra semana del año que termina y qué mejor que tener la posibilidad de elegir una película que nos aporte interrogantes interesantes. La elección para estos días es Gladiador (2000), quizás muchos de ustedes la hayan visto pero para los que no, la consideramos imperdible.
Russell Crowe representa a Máximo Décimo Meridio, general de los ejércitos del norte y comandante de las legiones romanas en Germania en su lucha contra los bárbaros, además de amigo personal del emperador Marco Aurelio. Es traicionado por el ambicioso hijo del emperador, Cómodo (Joaquin Phoenix) , quien asesina a su propio padre y toma el poder. Capturado y esclavizado en Hispania, Maximus se convierte en gladiador.


Les dejamos una serie de imágenes de la película con una reflexión que los invitamos a tener en cuenta cuando la vea

¡Buen fin de semana para todos!

viernes, 11 de febrero de 2011

Norberto Levy: "La dignidad del miedo"

Así como en el plano físico cada órgano (hígado, cerebro, riñones, corazón) cumple una función específica y necesaria, en el universo emocional cada emoción cumple también una función de igual importancia.
Existen emociones que nos informan acerca de lo que tenemos (alegría, gratitud, confianza, solidaridad, etc.) y otras que nos informan acerca de algo que nos falta (tristeza, miedo, envidia, culpa, etc.) A estas últimas se las suele llamar "negativas", y no lo son. Son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento. Por ejemplo, el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre la amenaza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla. Si el peligro tiene “valor diez” y los recursos son también “valor diez” no se producirá miedo. Si en cambio, los recursos son “valor cinco”, el miedo surgirá y será la señal que nos avisa de esa desproporción. En ese sentido podemos comparar al miedo con la luz roja del tablero del automóvil que se enciende e indica que hay poca nafta. El problema no es la luz sino lo que pone en evidencia: que falta combustible. La luz roja es una valiosísima señal que nos remite a resolver ese problema. Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero, y eso es posible. 


Creencias erróneas 
Uno de los factores que perturba esa posibilidad son las creencias equivocadas que tenemos acerca del miedo. En general pensamos que es una “emoción negativa”, que es señal de debilidad y cobardía, que es mejor no escucharlo porque sino no haríamos nada, que los hombres no tienen miedo… que el problema es el miedo y que si por el camino que fuera lográramos no sentirlo, no tendríamos las angustias estériles que el miedo nos trae. 
Cuando nos apoyamos en esas ideas tapamos y maltratamos al aspecto miedoso y ahí es cuando el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir.

Qué hacemos con el miedo
Es bueno recordar que no sólo sentimos miedo sino que a continuación reaccionamos ante ese miedo que sentimos, y podemos sentir vergüenza, rabia, desprecio, impotencia o miedo por tener miedo. Es decir, se produce una reacción emocional en cadena, y lo interesante es que según sea esta segunda reacción será el destino del miedo original.
Si nos da miedo sentir miedo tratamos de suprimirlo porque nos parece que nos va a sobrepasar y desorganizar. Si nos da rabia nos enojamos con la parte miedosa y solemos retarla y castigarla. Si nos avergüenza, la escondemos. Y así, cada una de estas segundas reacciones produce una actitud específica hacia el miedo original.
A la parte miedosa se le agrava entonces su condición y tiene dos amenazas: la externa (el examen, la enfermedad, el rechazo, o lo que sea el motivo del miedo) y la interna, que es la propia reacción interior.

La reacción interior
Matías me consultó por miedo a la soledad. Le pregunté: “Si imaginaras que esa parte miedosa estuviera enfrente ¿qué le dirías? ...y mirando hacia ese espacio le dijo: “¡estoy harto de ese miedo absurdo que tenés que no me deja vivir... me dan ganas de abofetearte para que despiertes...!”
Lo invité entonces a que tomara el lugar de la parte miedosa y viera cómo se sentía al escuchar eso.
Desde ahí respondió: “Ahora me siento peor y más solo que antes...”
Esta es una de las típicas reacciones interiores que agravan el miedo original. En ella se suman el enojo ignorante que cree que abofeteando a la parte miedosa la va a transformar, y la creencia, ignorante y frecuente también, de que hay miedos absurdos.
Ambas forman parte de la evaluación que hacemos acerca de lo que sentimos, y esta evaluación es continua, seamos o no, concientes de ello. Algunas de esas reacciones nos ayudan efectivamente a cambiar y otras, como las que describimos recién, nos dejan más asustados que antes. Y esto es así no porque el evaluador sea malo sino porque es ignorante y no sabe cómo ayudar. Nosotros somos los dos, tanto el que tuvo miedo como el que lo evalúa. Somos ese equipo, y según cómo se relacionen entre sí será nuestro destino psicológico: insatisfacción crónica o crecimiento.
Y dado que es una función tan importante ¿Qué puede hacer el evaluador, por ejemplo ante el miedo, para aprovechar esa emoción en lugar de sólo padecerla?
Primero: Legitimarla y escucharla. Legitimar no es consentir. No es: "Está todo bien, y... a otra cosa". Eso anestesia pero no ayuda. Legitimar quiere decir que se reconoce que hay un problema, pero que quien lo padece no merece reproche por eso, sino ayuda. Hay personas que dicen: "Yo no escucho a mi parte miedosa porque si la oyera nunca haría nada". Esa actitud funciona durante un tiempo muy corto pero la parte miedosa no escuchada y maltratada sigue creciendo y en algún momento, activada por una situación tal vez menor, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como crisis de pánico.
Podríamos compararlo con una angina. Si la reconocemos y asistimos, llega hasta ahí y remite. Si no escuchamos ni atendemos esa señal, crecerá y se hará neumonía.
La crisis de pánico es el equivalente psicológico de esta neumonía.
Segundo: Una vez que la hemos escuchado, preguntarle: ¿Cómo necesitás que te trate y te hable para que puedas sentirte acompañada y ayudada por mí?
Es importante saber que si se le da el tiempo suficiente, esa parte miedosa lo va descubriendo, y la experiencia clínica muestra que ese trato que necesita, en la mayoría de los casos no coincide con el que recibe diariamente.
Tercero: Intentar tratarla como lo acaba de pedir. Eso se logra cuando el evaluador interior se conecta con un componente esencial de su rol, y es que su tarea consiste en evaluar para enriquecer, no para destruir a lo evaluado.

Que una parte de uno mismo le hable a otra y después esa otra le conteste, tal como ocurre entre dos personas, parece algo extraño, pero de hecho esa conversación interior existe, aunque no la percibamos con claridad.
Este ejercicio intenta amplificar esas voces y transformar su antagonismo en cooperación.
Cuando hay cooperación interior entre el evaluador y el evaluado se va pudiendo encontrar, ante cada situación que despierta miedo, cuáles son los recursos psicológicos que faltan para poder enfrentarlo y cómo desarrollar dichos recursos. Y cuando tales recursos no se pueden desarrollar, la retirada, al ser consensuada, deja de ser conflictiva pues forma parte del derecho que me asiste de elegir las condiciones más propicias para mi desempeño. Como dice el I-Ching: Saber emprender correctamente la retirada no es signo de debilidad sino de fortaleza…
En la medida en que uno se ejercita en el despliegue de estos diálogos interiores, el miedo va recuperando su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.


El artículo original aquí.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Qué tipo de empresa queremos ser?

Quién decida comenzar a estudiar la empresa para diferenciarse, debe conocer la empresa de ayer. La empresa evoluciona y con ella, la acción empresarial.
Los conocimientos, en cambio, están sometidos a la inercia del aprendizaje, agravada a veces, por la pereza y el desconocimiento de quienes enseñan.
Aunque parezca una controversia, existen numerosos “campos del desconocimiento” de la acción empresarial.
Una empresa que aspire a competir y sobrevivir en el contexto actual, debe dialogar con sus clientes, debe ser capaz de interpretar las demandas que recibe y responder a ellas.
Pero para poder dialogar con el mercado, una empresa debe ser capaz de mantener su propio diálogo interno.
En un contexto turbulento como el actual, nadie puede sentirse fuerte por lo que es: la única fortaleza posible es la que proviene de ser capaz de responder, de poder dejar de ser lo que se es para ser lo que sea necesario.
Recuerde que siempre existe la posibilidad de hacer una elección propia: puede intentar convertirse en un empresario proactivo, con una clara proyección al futuro, o adherirse a la corriente de la inercia de los empresarios bomberos, “apagando incendios” conforme se presentan las dificultades.

La decisión, es suya.

Para más información, ell artículo original aquí

sábado, 5 de febrero de 2011

Humberto Maturana: El trabajo dignifica: ¿dignifica? ¿dónde? ¿cuándo?

“El trabajo dignifica al hombre” se dice. Y el trabajo ¿dignifica también a la mujer? Tal vez el trabajo dignifica al ser humano. La leona que caza un antílope ¿trabaja? El pintor que disfruta pintando un cuadro ¿trabaja?; y la mujer que da de mamar a su bebé ¿trabaja? Tal vez el trabajo que dignifica es el que implica una remuneración que proporciona quién se beneficia con el trabajo de otro, en circunstancias que esa remuneración constituiría el aporte de energía que permitiría a ese otro y su familia vivir dignamente. Las personas cualesquiera sea su sexo o color quieren vivir dignamente, esto es, de una manera que no les avergüence, que no sientan que tienen que ocultar, que no les genere resentimiento social, … de una manera, en fin, en la que no viven la amargura de faltarse el respeto a sí mismos.
La historia de la humanidad ha consistido en una continua generación y transformación de mundos en los que los seres humanos como personas nos hemos hecho progresivamente más y más interdependientes en la producción de nuestros medios de subsistencia. Y esto como el resultado de un convivir en una red recursiva de servicios recíprocos con los cuales se satisfacen nuestras necesidades vitales de modo que ya no podemos existir simplemente como habitantes de una biosfera que no nos puede sostener sin los artificios de lo que hacemos para producir todo lo que necesitamos en nuestro vivir biológica-cultural. En fin, ¿vivimos y convivimos en un antroposfera reflexiva, mística, estética, científica, tecnológica y … ¿ética?, que genera el flujo recursivo de energía que necesitamos todos las personas para un vivir digno?
¿Vivimos y convivimos así? ¿Vivimos y convivimos en una red cerrada de servicios recíprocos que constituyen una red cerrada de coordinaciones de haceres, sentires, emociones y el flujo de energía necesario para nuestro vivir digno como personas? Si vivimos así entonces tal vez no baste con decir que “el trabajo como servicio remunerado dignifica a las personas que lo realizan”; tal vez debamos decir que “el participar en el flujo de energía que remunera con la remuneración adecuada los servicios de convivencia que aceptamos dignifica a las personas que lo hacen.”
Una comunidad humana que hiciese posible ese vivir-convivir en armonía dinámica con la biosfera en una unidad coherente antroposfera-biosfera, sería una comunidad generadora de bien-estar que como una obra de arte cambiante genera y conserva continuamente la dignidad humana en la creación continua de ese vivir-convivir.
¿Será esto posible? ¿Será posible que queramos convivir así en la libertad creativa del mutuo respeto de un presente cambiante continuo que quiere conservar ese vivir? ¿Será posible crear cotidianamente un convivir en el que el trabajo dignifique al las personas y no las sumerja en el resentimiento de saberse continuamente abusado, o en la vergüenza íntima de tener que esconder el saberse abusador?
Para hacer esto o cualquier otra cosa tenemos conocimientos e imaginación creativa. ¿Queremos hacerlo? Y si no queremos hacerlo, ¿qué adicción nos detiene? ¿por qué no queremos hacerlo?
La nota original aqui.